La batalla de las Termopilas

La batalla de las Termópilas , es uno de los hitos y acontecimientos mas importantes de la primogenia civilización occidental,hace referencia a un conflicto que enfrentaría al poderoso “Imperio Persa” con las Ciudades Estado de Grecia, en el siglo V a. C, en donde se pusieron en solfa los valores de los europeos, de los griegos por entonces, considerados potencia y cultura esencial dentro del mapa del viejo continente. Os contaremos la batalla de aquel grupo reducido de guerreros espartanos conducidos por su rey Leonidas I de Esparta.
La batalla de las Termopilas

Datos clave sobre la batalla de las Termópilas

Origen

Para entender su origen, tenemos que hablar de la expansión persa a lo largo de las zonas más orientales de toda Grecia. Durante el reinado de Ciro II “El Grande”, empezarían las “Guerras Médicas”, momento del tiempo en el que Jonia estaba todavía sometida al dominio Persa.

Sería entonces cuando se produce la revuelta jónica poniendo como punto de mira a la región de Lidia, sitiada bajo el dominio Persa, acaban incluso con su capital. Todo esto provocaría el enfado del rey persa Darío I.

El rey decidía dar una lección a los jonios y a las polis griegas como Atenas. Este sería el origen de las “Guerras Médicas” que se dividen en tres grandes periodos.

  • La primera Guerra Médica abarca el período comprendido entre los años 492-490 a. C.) conocida más bien como la “batalla de Maratón”.
  • La segunda Guerra Médica (años 492-479 a. C.) incluye las batallas de las Termópilas, Salamina y Platea.
  • Finalmente, la tercera Guerra Médica (años 479-429 a. C.) incluye la Batalla del Río Eurimedonte.

En este texto vamos a analizar con detalle la Batalla de Termópilas, del segundo periodo.

El comienzo de la Segunda Guerra Médica: La Batalla de las Termópilas

Esta guerra es una segunda invasión que nace con el objetivo de que el Imperio Persa termine conquistando la Grecia Antigua. Esta invasión estaría encabezada por el rey Jerjes I, quien subiría al poder en el momento en el que su padre, Darío I, murió. Los historiadores afirman que fue más bien una venganza llevada a cabo por el rey tras haber sido derrotados después de la primera guerra.

Lo primero que haría este rey al subir al poder es aplacar las revueltas que se sucedían a lo largo de todo Egipto y Babilonia. Una vez que lograría este objetivo con relativo éxito, centraría todos sus esfuerzos en saciar su sed de venganza, posesionándose en atacar a sus viejos enemigos.

Primeramente enviaría a Grecia a sus embajadores, haciendo que viajasen a lo largo de las diferentes ciudades para reclamarles agua y tierras (esto tiene su significado, ya que por aquel entonces eran símbolos que se relacionaban con la sumisión). Lo cierto es que bastantes Islas y Ciudades terminaron aceptando esta sumisión. Sin embargo, hubo otras ciudades que desconfiaron por completo: estas ciudades fueron Atenas y Esparta.

Para terminar de encolerizar a Darío I, los embajadores fueron arrojados a enormes pozos, sirviendo como respuesta a la petición de sumisión.
Esto lo hicieron a través de la ya popular frase de tendréis toda la tierra y el agua de grandes, para posteriormente ser arrojados al pozo.
El rey entendería esta respuesta como una declaración de intenciones.

En la ciudad de Esparta, esta sucesión de acontecimientos no solamente provocarían la ira del rey, sino también la de los dioses, manifestándose en toda una gran cantidad de augurios que provocarían la intranquilidad del pueblo espartano. Por esta razón, se mandaron algunos voluntarios para qué calmas en la ira de los dioses.

Dos ricos Espartanos fueron entregados a Jerjes I, quien los intentaría doblegar haciendo que se postrarsen ante el punto. El objetivo era que el rey los asesinase para aplacar la venganza… Sin embargo, Jerjes no quiso vengarse de ellos de esta manera, ya que la deshonra iba ser castigo suficiente.

Empieza la batalla

Cuadro de las Termópilas (Jacques-Louis David)

La cantidad de efectivos del ejército persa (compuesto de múltiples zonas del imperio Persa) era de unos 240.000 soldados (los investigadores no se ponen de acuerdo con las cifras que van desde los citados 240.000 a los mas optimistas de 2 millones de soldados) , en donde entre ellos, destacaba una tropa de elite, guerreros muy especiales, guardias que juraban lealtad a su emperador hasta la muerte, estos eran los reconocidos como Inmortales (llamados así por la gran capacidad de reacción para sustituirse unos por otros) los mejores soldados de Persia. Ellos encabezaban la vanguardia del ejercito.

Por otra parte, se enfrentaba el ejército griego, con la esperanza de que retuviera ante a los persas el tiempo suficiente para que el resto de la flota pudiera atacar.
Leónidas se presentó con 300 de los hombres más valerosos de toda Esparta. En cualquier caso, el número de efectivos de los persas era claramente superior.
Los orientales no estaban dispuestos a dejar pasar la oportunidad y no sin esfuerzo, cruzar el Bosforo, supuso muchas bajas para estos, aun así pusieron pie en Grecia. Estos avanzaron sobre Macedonia, después giraron y amenazaron directamente a toda la extensión Helena.

¿Que había hecho los Griegos hasta entonces? En el año 481 A.C se reunieron los griegos, era un congreso parahelenico celebrado en Corinto  donde se hablo de la grabedad del momento. En aquellos años los Griegos no estaban  unidos, como siempre, enfrentados entre ellos con sangrientas guerras, pero a pesar de todo, determinaron unirse ante la amenaza extranjera. Solo Atenas y Esparta ofrecieron la totalidad de sus ejércitos, otras ciudades como Tebas, ofrecieron lo que pudieron, lo que buenamente tenían a su disposición. En total los griegos consiguieron agrupar unos aproximadamente 7.000 hombres (aunque algunos historiadores dicen que llegaron a 10.000) a la cabeza del Rey Leonidas convertido en comandante de este.

Por tanto un año antes del ataque persa, los griegos ya estaban preparados, en la medida de sus posibilidades, porque bien es cierto 7.000 soldados lo tendrían muy complicado ante semejante ejercito Persa, la mejor maquinaria bélica de la época y que entre sus filas contaba con mercenarios griegos del exilio como el ex rey de Esparta, Demarato, como asesor militar de Jerjes.
Leonidas consciente de lo que se le venia encima, decidió optar por la estrategia de la defensa.

Permanecer a la defensiva e intentar contener a los persas  todo lo posible hasta que los griegos se organizasen mejor y pudiesen dar batalla en el interior del país. Busco el lugar idóneo para semejante propósito y lo encontró a 160 kilómetros al noroeste de Atenas. Era el Paso de las Termopilas. Un estrecho pasillo entre los acantilados erizados y el mar, que en algunos puntos tenia 15 metros de anchura. Era el lugar idoneo para la defensa de los griegos. Y Leonidas ordeno a sus hombres que encamiran sus pasos hacia ese lugar.

Llegaron en el verano de 480 A.C, justo unas semanas antes de que lo hicieran los persas. La misión de Leonidas y sus hombres era la de aguantar, sostener los empujes y embestidas del ejercito persa todo lo posible hasta que Grecia pudiera hacer una contraofensiva. Leonidas tenia muy claro cual era su objetivo, situaría sus 7.000 hombres en la parte más estrecha del paso de las Termopilas  (Siempre se ha dicho que Leonidas fue al combate con 300 espartanos, y esto no es así) los griegos habían tomado la iniciativa y se habían posicionado tras un muro antiguo
A finales de Julio de aquel año comienza la batalla, Leonidas pasa revista a sus hombres y les encuentra tremendamente motivados, saben por que están allí, y saben que puede ocurrir sus vidas. Decide clavar la bandera de Esparta en aquel lugar, en las Termopilas.

Solo hay un inconveniente, que a pesar de defender muy bien aquel estrecho pasillo, existen caminos que pueden poner en peligro la retaguardia de su ejercito, por ejemplo el camino que ignoraron los persas, que circundaba el monte Oketa, el monte mas importante de la zona, este camino quiso ser protegido por el Rey y a tal fin dispuso una guardia con algunos hombres.
Antes de producirse la batalla, el rey de los persas enviaría a un mensajero para que pudiera establecer las condiciones de negociación con Leónidas, ofreciéndole la libertad, así como el “título de amigos del pueblo persa” para sus aliados directos. Sin embargo, Leónidas rechazaría por completo estas condiciones.

Jerjes se puso frente a los griegos, y espero cuatro días a que estos se retirasen. Tras entender que no se retirarían, ordeno un fulminante primer ataque. Para su sorpresa la vanguardia persa fue rechazada, los griegos estaban determinados a resistir hasta el fin y durante tres días, los persas fueron rechazados dejando en el campo de batalla mas de 20.000 muertos.

El final de la batalla

Cómo los persas se dieron cuenta de que no tenían nada que hacer, decidieron apostarlo todo y enviar a sus soldados de élites, “los inmortales”. Eran llamados así porque se relevaban rápidamente cuando uno caía en batalla.

Sin embargo, los persas seguirían cayendo oleada tras oleada, ya que ni tan siquiera sus flechas les servirían, ni su elevado número era suficiente para mermar la voluntad de los espartano.
Cuando parecía que los persas habían perdido la batalla de forma irrevocable, un acontecimiento cambiaría el rumbo de las cosas.

Jerjes no daba crédito a lo que estaba sucediendo, pero en medio de todo esto, llego una feliz noticia y es que una patrulla suya había contactado con un traidor griego, Efialtes de Tesalia, previo pago de una cantidad de dinero,traicionaría a su propio bando revelando al rey de los persas un camino que les permitiría atacarles por la retaguardia.

Los griegos al fin estaban perdidos, los persas solo tendrían que rodear el monte, atacar por la retaguardia y machacar a los griegos. Leonidas supo que los persas habían descubierto el sendero, por que un soldado logro escapar y se lo comunico. Y aquí es donde llega el gran momento, la gran decisión, Leonidas ordena al grueso de su ejercito que regrese a Grecia para poder presentar batalla allí, pero el se quedará con un reducido y escogido grupo dispuesto a morir, dispuesto a dar combate todo lo posible. Y así es como escogió a los 300 espartanos, solo aquellos que dejasen descendencia en su ciudad, solo así no se destrozarían familias enteras. De esta manera los 300 decidieron quedarse entorno a su jefe, ademas 700 testianos se incorporaron voluntariamente, 400 tebanos mas que fueron forzados a permanecer por el propio Leonidas. En total 1.400 griegos se iban a enfrentar finalmente a los griegos en ese desesperado intento de contenerlos.

Jerjes ofrecio la rendición, dijo que si se rendían los espartanos les tratarían bien, pero el Rey se negó, no quiso rendirse. Uno de los hombres leales al Rey Jerjes dijo “Cubriremos el cielo con nuestras flechas” y un espartano respondió “Mejor así, a Esparta le gusta combatir en la sombras” . Esa misma noche El rey Leonidas mando una proclama que paso a la historia, dijo “Griegos. Mañana cenaremos en el infierno”.

A la mañana siguiente no quiso esperar mas y el mismo encabezo un ataque desesperado contra los atónitos persas; a su orden los mas de mil griegos saltaron el muro y se lanzaron al ataque. Leonidas fue el primero de los primeros en morir, sus hombres formaron en torno a el  para evitar que su cadáver fuese despedazado por los enemigos. Durante minutos la escenas macabras se sucedieron, las lanzas griegas se partían por la mitad, las espadas se mellaban, las flechas cubrieron el campo de batalla.  Al fin mas de mil griegos sembraron el campo de batalla y Jerjes supero aquel “pequeño” obstáculo, pero pregunto a Demaratos, dime ¿hay mas como estos? Y este asintiendo, dijo: otros 8.000 al menos. El rey persa ordenaría cortarle la cabeza a Leónidas para clavar la en una pica.

Consecuencias de la batalla

Se calcula que en la batalla morirían unos 10.000 persas, dato que les hizo darse cuenta de que Grecia no se rendiría tan fácilmente como se habían imaginado, y que iban a defender su tierra hasta morir.
Como curiosidad, en Esparta tenían una manera de identificar cuántas bajas había habido en la batalla. Básicamente consistía en partir una rama por la mitad; en cada una de las mitades se escribía el mismo símbolo. Una de ellas se colgaba de la muñeca y la otra en una vasija de barro. En el caso de que se saliese triunfal de una batalla, el espartano recogería el mismo su otra mitad de la rama. Las ramas que permanecieran en la vasija, eran las bajas reales de la batalla.

De esta manera, se contabilizaron 300 bajas de espartanos. La invasión persa terminaría al año siguiente, una vez que Grecia vencería en la batalla de Platea.
Una de las batallas más importantes de la historia que hasta ha sido llevada al cine y se ha covertido el culto.

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