Batalla de Pavia

Reino de FranciaEstandarte Real de Carlos I.svg Monarquía Hispánica
•Bandera de Sacro Imperio Romano Germánico Sacro Imperio Romano Germánico
Comandantes
Francisco I
Enrique II de Navarra
Antonio de Leyva
Fernando de Ávalos
Carlos de Lannoy
Jorge de Frundsberg
Fuerzas de combate
Ejército francés
• 29.0001​ - 32.0002​ hombres
• 53 cañones
Guarnición en Pavía:
• 6.300 hombres
Ejército de refuerzo:
• 24.300 hombres
• 17 cañones

Antecedentes de la batalla

A principios del Siglo XVI lo mas significativo para cualquier monarca de la cristiandad era ser merecedor del titulo imperial, el titulo del sacroimperio romano germánico. En 1519 dos monarcas europeos pugnaban por esa distinción, el francés Francisco I, representante de la casa Valois,  y el Borgoñes austriaco, español en ese momento, Carlos I. Finalmente los príncipes electores se decantaron por la opción del Habsurgo español, y esto supuso para Francia todo un caos, el país galo quedo envuelto por el supuesto enemigo, prácticamente todas sus fronteras estaban protegidas por los intereses españoles y alemanes. Carlos I de España y ahora V de Alemania se convertía en el hombre mas poderoso del mundo conocido, y esto como es lógico desato una guerra.
reinos enfrentados en la batalla de pavia
Los franceses tenían que hacerse paso de forma angustiosa como fuera y el objetivo se fijo en el Milanesado, la gran capital del norte de italia, situada el territorio norteño de la península italiana. Una guerra tremenda que ademas provoco la invasión una vez mas, en 1521 las tropas francesas con 40.000 hombres y capitaneadas por su propio Rey Francisco I , entraban a sangre y fuego en la península italiana. La meta era apropiarse del milanesado  y de paso ofrecer un desafió a los intereses de Alemania y España. Por supuesto Carlos I, respondió, pero la primera batalla fue desastrosa para las armas francesas en la batalla de bicoca (27 de abril de 1522) fue tan fácil para españoles y alemanes que desde entonces la palabra bicoca es sinónimo de cosa fácil.

Fue tal la derrota de los franceses que Francisco I no quiso mas humillaciones y con sus 40.000 hombres, la flor y nata de su ejercito, incursiono en Italia. La entrada de los franceses fue una autentica tormenta y pillo desprevenidos a los ejércitos españoles. Esos ejércitos franceses poseían una artillería muy eficaz y muchísimas plazas del milanesado fueron sometidas a asedio. Los resistentes españoles y alemanes se las veían y se las deseaban para contener el ímpetu de los franceses y los cañonazos de las piezas de asedio se hicieron notar y bien, en aquel invierno de 1524-25. Algunas plazas fuertes cayeron, pero la mayoría lograron una resistencia tenaz, eficaz, es el caso de Pavia.

mapa de pavia

La defensa de Pavia

De inmediato, inicio una serie de maniobras para cercar completamente la plaza y probar la firmeza de los defensores. En ese bastión, 2.000 arcabuceros españoles y 5.000 mercenarios alemanes y suizos se parapetaron y provocaron un autentico descalabro a los franceses, pues Francisco I tenia que desviar tropas constantemente a aquella plaza sitiada para intentar doblegar el animo de los asediados y pronto surgieron problemas ya que varios asaltos fracasaron y las lluvias convirtieron en un barrizal de modo que pasado un mes, los franceses consideraron la posibilidad de retirarse a Milan y pasar allí el invierno. No obstante, los espías habían informado a Francisco I. que la guarnición imperial estaba descontenta con la falta de pagas, y era posible que se produjera una sublevación de las tropas mercenarias, los mercenarios alemanes y suizos, prácticamente se estaban animando a la rendición, entregarse al enemigo. Leiva consciente de ello tuvo que confiscar la plata de las iglesias y fundirla para pagar a sus soldados, y aquí ha que decir también que los 2.000 arcabuceros españoles viendo que sus compañeros se desmoronaba en su moral, aceptaron continuar la lucha aun sin cobrar. Un ejemplo para alemanes y suizos que decidieron sumarse al empeño.

Mientras tanto el ejercito imperial se reforzaba con un contingente de 12.000 alemanes que el Duque Carlos de Borbon un noble francés al servicio de Carlos V había reclutado en Austria, entre ellos los aguerridos lasquenetes de Jorge de Frundsberg. En vista de la situación, el rey Francés, decidió dividir su ejercito, ya que la victoria en Pavia parecía cercana, y envió dos expediciones, una a Napoles y otra a Genova, convencido de que entretendría a los imperiales hasta que la ciudad cayera.

Esto empezó a infundir moral a los imperiales, moral que se incremento cuando se supo que Carlos I había enviado un ejercito de auxilio, un ejercito comandado por el Marques de Pescara. En Pavia sus defensores al mando de Antonio de Leiva (maestro en el arte del asedio) aguantaban a duras penas como podían, ya que los cañonazos eran incesantes y castigaban los muros, y lo peor y principalmente, el hambre y la enfermedad se adueñaban de las tropas imperiales. Escaseaba el pan, faltaba el pan pero los defensores seguían con su gran defensa de la plaza. Finalmente Francisco I opto por agotar por hambre y sed a los asediados, pero esa jugada no le salio bien, porque dio tiempo al ejercito del Marques de Pescara a plantarse en aquella región en aquel territorio.
cuadro de dalmau sobre la batalla de pavia
El birrey de Napoles, Carlos de Lannoy, tomo el mando de la fuerza y se dispuso enviarla en socorro de Pavia, llego ante la plaza sitiada a primeros de Febrero y acampo sus fuerzas al este del campo de Mirabello, una reserva de caza fortificada en la que Francisco I había situado su campamento. El rey Francés subestimaba el peligro. Esperaba que de un momento a otro el ejercito imperial se descompusiera por la falta de dinero o por la falta de comida o que los soldados suizos e italianos se alzaran en favor de Francia. Su único plan era dar alcance y destruir a las tropas imperiales cuando estas, forzadas por las circunstancias, se vieran obligadas a retirarse de Pavia.

En febrero de 1525 el bando francés perdió 6.000 mercenarios suizos y 2.000 italianos, con lo que la fuerza de ambos ejércitos se equilibro en torno a los 25.000 hombres cada uno.

Viendo la fortaleza de las posiciones francesas, los imperiales hicieron durante tres semanas incursiones nocturnas, poniendo en aprieto a los sitiadores y acostumbrandoles a las falsas alarmas. Pero esta táctica no basto para desalojar a los franceses, y el dinero y las abituallas comenzaron a escasear en el bando imperial. La necesidad de provisiones y de pagar a las tropas llego a ser tan urgente que había que tomar una decisión, inicialmente predomino la idea de retirarse de Pavia pero el Marques de Pescara al mando de la infantería, opino que eso no evitaría la batalla ya que los franceses no les dejarían retirarse sin enviar sus fuerzas tras ellos y perseguirles. Por tanto, era mejor anticiparse y atacarles en su campamento. Todos estuvieron de acuerdo en la decisión y la batalla se fijo para la mañana siguiente.

En el discurso del Marques de Pescara solo hubo de mencionar, para arengar a los defensores de la plaza Pavia, que si querían pan y comer, eso estaba en el campo de batalla, en el lado francés, no tuvo que apelar a las banderas,a la patria…no, solo al hambre que sufrían los defensores para motivar a los soldados.

El ejercito imperial puso en marcha su plan la noche del 23 de febrero, dos compañías españolas se destacaron para abrir brecha en el muro norte del parque de Miravello, donde se resguardaba Francisco I con buena parte de sus tropas. El resto de las tropas, con camisas blancas sobre las armaduras, para distinguirse del enemigo, se ponía en marcha sobre las brechas tras haber incendiado el campamento. El ejercito francés vio el fuego y pensaron que el ejercito enemigo empezaba a retirarse.

Después de un arduo trabajo, las tropas imperiales derribaron parte del muro del parque y lograron penetrar en el interior antes del amanecer. Sus fuerzas se componían de 20.000 infantes  y 2.000 caballos. Los franceses que ya estaban desplegados en el Parque disponían de 5.000 infantes y 1.000 caballos en su ala derecha, y 6.000 infantes y 3.000 caballos en la izquierda. Otros 10.000 hombres continuaban en su posición en torno a Pavia.
Batalla de Pavía-Final tapiz
Los imperiales llevaban la iniciativa, su vanguardia se dirigía hacia el castillo de Mirabello, mientras que el grueso del ejercito marchaba en columna oblicua hacia el ala izquierda francesa. Los arcabuceros españoles se hicieron fácilmente con Mirabello, amenazando con dividir al ejercito enemigo, pero el ala derecha francesa reacciono, y lanzo un ataque contra la retaguardia imperial desorganizandola y capturando sus cañones, al tiempo que la artillería francesa disparaba briosamente sobre el ejercito imperial deteniendo su avance.

Francisco I creyó que la balanza estaba de su lado y  el rey francés cometió un error y es que al verse claramente superior y vencedor aquel día 24 de febrero de 1525, ordeno a su caballería pesada, los Gendarmes , la flor y nata de la caballería francesa se lanzase al ataque. La carga fue espectacular, pera la artillería francesa tuvo que detener el fuego para no dañar a sus propias fuerzas. La caballería imperial, principalmente española, salio al paso de la contraria y se entablo un duro combate entre ambas, que se favoreció a la francesa, mas numerosa y mejor armada, Pescara observando que la caballería empezaba a perder terreno, envió a sus arcabuceros, los descamisados como eran llamados los tercios, fueron lanzados en primer lugar, tropa ligera de infantería que aprovechando el terreno boscoso, los arcabuceros tomaron posición, clavaron sus horquillas, apuntaron bien, y directamente abatieron la primera fila de la caballería pesada francesa, produciendo el caos y el desconcierto de estos, derribando impunemente a los jinetes franceses.

Los arcabuceros, a los que se dio orden de no hacer prisioneros hasta que el combate no estuviera decidido, dispararan a todo el que no iba encamisado. Como relataba un testigo perdida toda piedad que los españoles suelen tener, andaban como lobos hambrientos a todo el que hallaban. Por otro lado Jorge de Frundsberg, consiguió recomponer la retaguardia imperial y rechazo el ala derecha francesa hasta ponerla en fuga, mientras que Leiva, aquejado de gota, se hacia trasportar en una silla para dirigir a sus fuerzas de Pavia e impedir la entrada refuerzos enemigos en el Parque.

La derrota Francesa

Esta batalla seria una gran victoria para las armas imperiales, pero una victoria que se incremento cuando se produjo el gran suceso, el rey francés se quedo copado con un grupo de leales guardias suyos, por un grupo de tropas españolas, los tercios habían rodeado al rey francés, aunque todavía no eran cocientes del gran logro que iban a alcanzar. En un momento del lance, Francisco I callo del caballo y luchando a duras penas, finalmente hinco la rodilla en el suelo, cuando quiso levantarse ya fue tarde, porque un soldado español, el vasco Juan de Urbieta, situaba su estoque sobre el cuello del monarca galo. El soldado español no sabia que había apresado a Francisco I, pronto llegaron dos compañeros suyos, un andaluz y un gallego, y los tres soldados de los tercios españoles condujeron al rey a las murallas de Pavia. Habían capturado al mismísimo rey de Francia, ni ellos mismo lo sospechaban, aunque por los ropajes del prisionero creían que un gran noble o aristócrata había caído en sus manos y que por ello recibirían algún tipo de recompensa.

Esta increíble noticia recorrió como la pólvora por todos los territorios de Europa, Francia humillada con la captura de su monarca. Francico I fue conducido a España, el 12 de agosto de ese mismo año entraba en Madrid, causo honda impresión entre la aristocracia madrileña, el rey gozaba de un esplendido aspecto, era un hombre refinado, educado y hizo gala de su porte. Entro en Madrid y fue recluido a la torre de los Lujanes para luego pasar al Alcazar. Esta fama merecida, enfureció a Carlos I y desato el recelo del monarca español, y durante un tiempo el rey francés estuvo prisionero de los españoles a la espera de algún acontecimiento. Estos llegaron en el año 1526 cuando Francisco primero se vio obligado a firmar el acuerdo de Madrid. Por dicho acuerdo se aseguraba el dominio español en el el Milanesado, Génova, Borgoña, Nápoles, Artois, Tournai y Flandes, esto supuso una gran victoria para los intereses españoles. Y como curiosidad podemos decir que hasta entonces Carlos I España y V de Alemania, hablaba alemán para las guerras y el italiano para la diplomacia y casi nunca había hablado en castellano, solo lo utilizaba para los rezos, pero se cuenta que los acuerdos conseguidos en Madrid, se hicieron en todo momento en castellano.

 

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